¿Por qué usar protectores solares?

protectores solaresNos encontramos finalizando el verano, pero aún así todavía nos gusta ir a la playa, piscina, jardines y terrazas a tumbarnos al sol. Pero no solo eso, sino que paseando o simplemente caminando por la calle nos caen sobre la piel y nuestro cuerpo los rayos del gran astro. Seguramente piensas que como el verano está llegando a su fin, tienes la piel ya a prueba de quemaduras, y que no es necesario aplicarte más protector solar, o piensas que llega el invierno y el sol no da tan fuerte, por lo que tampoco será necesario. Bueno, pues a continuación te vamos a desmentir todas estas afirmaciones. La importancia de usar protectores solares es igual en cualquier fecha del año.

Los rayos del sol, nos aportan infinidad de ventajas, tales como la absorción de vitamina D (importante para el crecimiento y fortaleza de los huesos, evitando así enfermedades como la osteosporosis y el raquitismo) o el sentimiento de alegría y dinamismo que nos invade diariamente a las personas de los países occidentales (se ha demostrado que en países nórdicos con menor incidencia de radiación solar, aumenta la tasa de depresión y ansiedad); pero también tiene efectos perjudiciales sobre el organismo.

Estos efectos, tienen una particularidad: algunos de ellos aparecen al poco tiempo de la exposición al sol, mientras que otros lo hacen muchísimos años más tarde. Pero no te confíes, por tarde que aparezcan, aparecen siempre, si no has usado un buen protector solar que lo prevenga.

A corto plazo, los efectos que puede provocar una exposición al sol sin previa aplicación de protector solar son: enrojecimiento de la piel, quemaduras de la piel o eritemas solares, aparición de manchas y pecas, y agudeza de las que ya se tienen; sequedad de la piel, y reacciones alérgicas y fotosensibles (manchas rojas y granitos, que producen mucho picor).

A largo plazo, la piel tiene memoria, y acumula el sol año tras año hasta desembocar en enfermedades tan graves como el melanoma, o cáncer maligno de piel. Éste ha aumentado enormemente durante las últimas décadas, y se debe únicamente a una exposición al sol desmedida, sin usar, por supuesto, protector solar. Es tan fácil como aplicarlo antes de tomar el sol, para evitar la enfermedad; ya que dicho cáncer, a pesar de que pueda contener un porcentaje genético, no se desarrolla a no ser que se induzca mediante el sol. Además de enfermedades graves como ésta, a largo plazo, la exposición al sol sin protector solar, produce arrugas, manchas en la piel y envejecimiento prematuro de ésta.

¿No te parece algo muy sencillo de evitar? Los protectores solares son la única y más efectiva manera de prevenir algo que puede resultar tan molesto, incómodo, antiestético, y sobre todo, peligroso para nuestra salud.

Los rayos solares, se componen a su vez de dos tipos de rayos perjudiciales: los UVB y los UVA. Los primeros son los causantes de los efectos a corto plazo, y tienen especial fuerza durante las horas centrales del día, sobre todo en días de verano. Los segundos, inciden con igual potencia durante todo el año, y siendo los que más se acumulan en la piel, causan en ella los efectos a largo plazo anteriormente nombrados.

Los protectores solares son tan efectivos debido a que contienen unas sustancias químicas que actúan como fotoprotectores, es decir, hacen que los rayos perjudiciales del sol, no penetren en tu organismo. Esto se le llama “factor de protección”, y es de diferente potencia según cada protector solar. Cuanto mayor sea el factor de protección, no significa que te proteja más o te proteja menos, sino que te protege por más tiempo. Digamos que indica el tiempo que puedes estar al sol, sin que te aparezcan quemaduras. Por tanto, con ello desaparece uno de los grandes mitos: “ponerte protector solar no impide el bronceado (falsa creencia), sino que evita la quemadura”. Por esta razón, cuanto más elevado sea el factor, más tiempo puedes estar sin renovarte la dosis de protector solar.

Hay protectores solares de diferentes grados, si bien se recomienda un mínimo de 15.
El diferente grado del factor de protección, varía según el lugar del cuerpo donde lo apliquemos, ya que la piel no tiene el mismo grosor en todo el mismo, y ya que en aquellas zonas donde ésta es más fina, está más desprotegida frente a la radiación. Por esto mismo, es conveniente aplicar un protector solar de índice de protección más alto en zonas de la cara, contorno de ojos, labios, cuello y pecho. Así como si vamos a exponer al sol, zonas que han pasado años cubiertas, también deberemos colocarles un factor mayor de protección. Lo mismo ocurre con la piel que surge para regenerar heridas, o la que aparece detrás de un “pelado”. Esta piel, es prácticamente “virgen” y demasiado fina, por lo que absorbe el doble de radiación. En estas zonas se recomienda un factor mayor a 30, siendo lo más aconsejable, uno de 50 o de pantalla total.

Por otro lado, el factor de protección depende del tipo de persona, o de su fototipo. Es decir, según el fototipo de cada persona, su piel absorberá los rayos con mayor o menor facilidad, y por tanto se quemara de una manera más o menos rápida y sencilla.

Las personas con fototipos 1 y 2, se caracterizan por tener pieles albinas o muy claras, color de pelo rubio o pelirrojo, ojos azules o verdes muy claro, y en ocasiones, muchas pecas. Son pieles que no se broncean y se queman el cien por cien de las veces, en caso de no usar protector solar. Por ello se les aconseja usar protectores solares de máximo índice, o de pantalla total.

Las personas con fototipo 3, son rubias o de piel clara, pero con tendencia a broncearse tras diferentes y progresivas exposiciones al sol. Para ellas se le recomienda usar un factor de protección entre el 30 y el 50.

Las personas con fototipo 4 corresponden a individuos morenos, de pelo negro o castaño y con ojos oscuros. Son personas que se broncean rápido y no suelen quemarse, pero a pesar de ello requieren usar protectores solares con un factor de protección intermedio, entre 15 y 30.

Las personas con fototipo 5 suelen ser personas mestizas, o de raza tropical, se queman muy poco, y con una protección baja les bastaría.

Las personas con fototipo 6 serían de raza de color, con lo que no necesitan protección, pues su piel ya está protegida.

Los niños y ancianos deben tener especial cuidado y usar protectores solares siempre altos, no importa su tipo de piel, todas ellas son demasiado finas y más sensibles al sol. Los niños menores de 6 meses, aún incluso con protector solar pueden sufrir lesiones, por lo que no es recomendable que reciban la radiación directa (es más conveniente que acudan a lugares menos soleados, o en caso de hacerlo, lo hagan con camiseta y gorrito).

El factor de protección de nuestros protectores solares lo podemos ir cambiando a lo largo del verano, o período del año en el que nos encontremos, siendo mayor al inicio del período de exposición y menor al final. Esto es así, debido a que cuando la piel lleva un tiempo sin recibir radiación, está menos acostumbrada a ella, y por tanto aumenta el riesgo de que se dañe o queme.

Te damos algunos consejos útiles a la hora de aplicarte tu protector solar:

– Es importante aplicarlo al menos treinta minutos antes a la exposición, ya que de manera contraria a tu piel no le daría tiempo a absorberlo y lograr el efecto protector deseado.

– Conviene renovar la dosis frecuentemente, con un máximo de dos horas intervalo. Hay que tener en cuenta, que factores de protección más elevados, permiten una renovación menos frecuente, mientras que factores menores conviene renovarlos con mayor frecuencia.

– Tener en cuenta que a pesar de que nos bañemos en playa, río, lago o piscina, es conveniente aplicarnos protector solar, de lo contrario, el poder reflectante de la sal del mar aumentará nuestro riesgo de quemadura. A pesar de que la mayoría de protectores solares sea water-proof o resistente al agua, es aconsejable renovar la dosis de protección, apenas se sale del agua y se seca.

– Se debe tener la piel bastante seca para aplicar el protector solar, de lo contrario, las partículas de agua lo arrastrarán, impidiendo su absorción.

– Los protectores solares no se deben aplicar únicamente cuando se va a tomar el sol. Caminando, andando por la calle se recibe la misma radiación, con lo que lo ideal es que te pongas tu protector solar un poco antes de salir de casa, si vas a estar un tiempo al aire libre.

– Si vas en coche, tren, o cualquier vehículo con cristales, así como si pasas mucho tiempo al lado de una ventana, el cristal provoca un efecto lupa, con lo que aumentas el riesgo de quemadura. En estos casos, también te recomendamos el uso de protector solar.

– Otra falsa creencia es la de pensar que únicamente se debe aplicar protector solar durante los meses de verano. El sol, sigue incidiendo durante todo el año (en verano solo recibimos su 30%), y más todavía en nuestra zona. Nos encontramos en un país donde es difícil escapar del sol, por lo que es conveniente que te habitúes a usar protector solar durante todo el año, al menos en la parte expuesta al sol, que en el caso del invierno, consiste en la cara.

– Cuando te encuentres en lugares blancos, como en la nieve o la arena, debes saber que el sol incidirá sobre tí con más fuerza. Por tanto, también requerirás un factor de protección más alto. Lo mismo ocurrirá, si a pesar de encontrarte en invierno, asciendes a lo alto de una montaña (los rayos de sol aquí inciden con más fuerza, al estar más próximos a ti).

– Es importante que no descuides ninguna parte de tu cuerpo. En ocasiones nos olvidamos de poner protector solar en las orejas, labios o dorso de los pies; y se ha demostrado que éstas constituyen las zonas más frecuentes por las que se contrae el cáncer de piel.

– Las personas con lunares, tienen más riesgo de padecer melanomas, con lo que requerirán factores de protección más altos, y una mayor cantidad de protector solar en la zona.

– No creas falsos mitos como los que afirman, que si ya te has quemado varias veces en un año, tu piel está acostumbrada y ya no sufre. Puedes quemarte diez veces seguidas y tu piel sufre igual o más.

– Ponte protector solar también en los días de niebla o nubes densas, ya que el sol pasa a través de ellas e incide de igual manera sobre ti, con la salvedad de que tú apenas lo percibes. Lo mismo ocurre cuando te encuentras en bosques o lugares con árboles frondosos: el sol atraviesa sus ramas, produciendo sobre ti los mismos efectos que produciría si te encontraras en un lugar raso.

– En caso de que estés tomando medicamentos (sobre todo aquellos que combaten la diabetes, la tensión y los tratamientos hormonales, tales como anticonceptivos y paliativos de la menopausia), necesitarás un protector solar con pantalla total, ya que estos fármacos vuelven tu piel fotosensible, y absorben aún más la radiación.

– Es muy importante que te fijes que tu protector solar, sea de una marca fiable, pues se trata de un aspecto fundamental para la salud. Así mismo, merece prestar especial atención la protección respecto a los dos tipos de rayos. Es decir, existen protectores solares que protegen de los rayos UVB, por lo que al usarlos no sufres quemaduras; pero no protegen de los UVA (o lo hacen en menor medida), con lo que a pesar de no quemarte, el sol se acumula en tu piel provocando su envejecimiento.

Ahora que ya conoces la importancia de usar un buen protector solar, y cómo hacerlo, te informamos que existen diferentes tipos, para que los apliques de diferentes maneras y siempre buscando tu comodidad.

Por tanto, para cada factor de protección existen diferentes modelos y formatos. Los protectores solares tradicionales se comercializan en forma de crema. Esta requiere más esfuerzo y tiempo para hacerla penetrar en nuestra piel, por lo que se han diseñado también en forma de spray, espuma o bruma solar. Éstos, mediante unas pequeñas pulverizaciones, se expanden y absorben en la superficie de nuestro cuerpo, con lo que pueden resultar mucho más cómodos. Además, estos últimos no suelen dejar el color blanco sobre nuestra piel que tanto nos desagrada.

Los protectores solares para los labios suelen venderse en forma de barra, simulando un pintalabios o cacao, lo cual resulta muy cómodo de usar, y los puedes llevar a mano, ya que tendrás que renovar su dosis con mayor frecuencia (tras beber o ingerir alimentos).

No debes olvidar tampoco, utilizar protector solar especial para cabello, pues este, también se quema, daña y deteriora. Suelen ser en formato spray.
En cuanto a los protectores solares faciales, existen distintos tipos, adaptados a los diferentes tipos de pieles. Para pieles secas, son más espesos, mientras que para pieles grasas suelen ser en forma de spray, o más fluidos, y con diferentes componentes, que los hacen compatibles con posibles alteraciones del rostro (por ejemplo, los hay de los que no aportan aceite, especiales para pieles con tendencia acneica).

Elige los protectores solares que más te convengan, y ahora sí, ¡a disfrutar del solecito sin ningún tipo de riesgo!

 

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