¿Por qué usar mascarillas capilares en verano?

Podemos lucir un vestido precioso, unas joyas brillantes, unos zapatos y accesorios de último diseño, un maquillaje natural o que resalte mucho nuestras facciones, es decir, podemos llevar un look de lo más sofisticado, pero de nada sirve si no llevamos un pelo también en condiciones. El cabello nos aporta el toque de elegancia clave para poder completar el look y ganar en elegancia. Pero no vale solamente con llevar un peinado bonito, hay que tener el pelo sano, cuidado, pues un pelo cuidado es completamente diferente a uno que no lo está.

La salud del pelo, como en todo, repercute en su estado físico, cuánto más sano lo tengas, más bonito se verá, más brillante, más vivo, e incluso te sentirás el doble de elegante, aún cuando tus prendas no sean nada del otro mundo, el pelo te da ese toque de brillo a la cara, resaltando tu imagen.

Pues bien, además de protegerte el cabello de la radiación solar, y de utilizar un champú adecuado a tu tipo de pelo, es muy importante el uso de las mascarillas capilares.

¿Qué son las mascarillas capilares?

Mascarillas capilaresA veces se confunden con el acondicionador, crema suavizante e incluso con productos como el sérum. A pesar de que todos ellos cumplen una función similar, los efectos de la mascarilla son bastante característicos y propios de ellas mismas.

A pesar de que la mayoría de las personas suele pensar que el uso de mascarillas capilares solo está destinado para aquellas que tienen el pelo dañado, el uso de éstas se recomienda también a las que tengan un cabello sano, pues es esencial para el mantenimiento de éste.

Las razones por las que usar una mascarilla capilar son las siguientes:

– Hidratación: Sin duda es su cualidad principal. La mascarilla capilar nutre en profundidad el cabello, permitiendo que la hidratación llegue, a través de todo el mismo, a las raíces del folículo, a pesar de que no se coloque directamente en ellas. Por tanto, usar mascarilla influye enormemente sobre los cabellos dañados, de modo que los hidrata hasta su completa reparación. De todos los productos, es el que nutre con más profundidad, y al estar el pelo más hidratado, en aquellas cabelleras que ya estén sanas, las protege de posibles daños futuros, ocasionados sobre todo, por la exposición al sol; ya que en nuestras zonas, este suele ser el agente que mayores daños causa en nuestras melenas, más ahora, en verano.

– Suavidad: Como consecuencia de esta gran hidratación, el pelo se vuelve muy suave, e con una textura mucho más agradable al tacto, y apetecible de tocar, ¿a quién no le gusta que le acaricien el pelo? ¡Ya tienes excusa para que lo hagan!

– Anti-encrespamiento. ¡Qué incómodo y desagradable resulta comprobar, que tras perder un buen rato peinándonos, e incluso pasándonos la plancha por el pelo, éste se nos encrespa y aumenta de volumen! La principal causa de esto es la falta de hidratación. El razonamiento es sencillo: el pelo necesita agua para crecer sano. Si no encuentra la suficiente agua en sí mismo (ya que nosotros no le hemos aportado la necesaria mediante mascarillas o cremas), la absorbe del medio, del aire, o del ambiente (sobre todo en ambientes húmedos), por ello, se “estira” para captarla, dando lugar al encrespamiento que bien conocemos. Por tanto, este aspecto tiene una rápida solución cuando usamos mascarillas capilares, de modo que el pelo, hidratado suficientemente con nuestra crema, no necesitará “alargarse” en busca de agua, ya que dispondrá de toda la que necesita.

– Crecimiento. El uso de mascarillas capilares influye en el crecimiento del cabello, ya que al tener al folículo más nutrido, se le estimula a que siga creciendo, evitando así la alopecia.

– Fácil peinado. Al estar el pelo más suave, evitamos los molestos y temidos tirones producidos por los nudos, a la hora de desenredarnos el pelo.

Frente a un acondicionador, la mascarilla capilar presenta diferencias ventajosas:

– La mascarilla nutre en profundidad, mucho más que el acondicionador, por lo que repara mucho más el cabello.

– Está formada por una cantidad mayor de activos, con lo que la fuerza que atribuye a nuestro pelo es mayor.

mascarillas capilaresCuando el cabello es seco o áspero, o está muy dañado, se recomienda usar mascarillas capilares al menos tres veces por semana, mientras que esta frecuencia se reduce a una vez semanal en el caso de cabelleras sanas. En verano, se puede aumentar ligeramente la dosis, pues la exposición al sol hace que el cabello se seque y se queme con más facilidad.

Se aconseja usar muy poca cantidad en cada lavado, pues al ser tan densa, un sobreexceso podría resultar perjudicial, obteniéndose el efecto contrario (demasiada humedad produciría deshidratación, el folículo se abriría y no retendría el agua que necesita; además de que se obtendría un aspecto sucio y apelmazado). En el caso de largas melenas, se aconseja extender un poco de mascarilla desde las puntas hasta la mitad de ellas, o incluso a un palmo de distancia desde la raíz; mientras que en cabelleras de poca longitud, se aconseja su uso sólo en las puntas.

Al contrario que el sérum, la mascarilla requiere siempre de un buen aclarado, a ser posible, con agua tibia o que tienda a fría, que revitaliza el cabello; y se debe dejar puesta entre 3 y 10 minutos, no más, debido que se produciría el efecto negativo antes nombrado.

Existen diversos tipos de mascarillas capilares, como es habitual, una para cada tipo de cabello, y para una diversa finalidad (reparativa o preventiva); naturales, artificiales, con extractos vegetales (las que llevan proteínas del huevo o del aguacate suelen resultar más efectivas e hidratantes), con lo que no tienes excusa para llevar una cabellera de cine y…¡desmelenarte!

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